La ansiedad es normal, pero se puede complicar

Las docentes de la Universidad La Salle de Bolivia, Denisse Menacho y Mary Selvy Lara, en el Seminario Internacional Perspectivas de la Psicología Educativa, expusieron sobre la ansiedad en el contexto educativo. En un trabajo de exposición conjunta subrayaron que todas las personas tienen un estado de ansiedad y es normal, como cuando los niños y jóvenes estudiantes enfrentan un examen, una exposición, cambian de ciudad o de colegio y que pueden ser controlados sin mayor dificultad, pero existe la posibilidad de convertirse en algo crítico al no ser controlado y para ello se necesita de un apoyo de profesionales ante los trastornos de ansiedad.

 

Por ello las dos profesionales de Psicología explicaron lo tipos de trastorno de ansiedad que se presentan entre niños y jóvenes como las fobias que son temores intensos e irracionales de carácter enfermizo hacia alguna persona, lugar o situación. Señalaron que las dos fobias más comunes son la aracnofobia, miedo a las arañas, y la  agorafobia, terror a lugares y situaciones  que pueden ocasionar pánico. Durante cualquiera de estas situaciones producen: palpitaciones, sudoración, temblores y sensación de asfixia.

 

También acotaron que otro tipo de trastorno de ansiedad es el de estrés postraumático que se caracteriza por la imposibilidad de recuperarse después de experimentar o presenciar un evento atemorizante por ejemplo un accidente “Cuando un niño ha visto un accidente en el que se ven involucrados sus padres o hermanos o un ser muy cercano, recuerden el trauma y afectan las reacciones tanto emocionales como físicas”.

 

Los comportamientos repetitivos de trastornos de ansiedad son las compulsiones que se caracterizan por los pensamientos irracionales y los temores que provocan y que pueden ir variando. Por ejemplo, el  miedo a los gérmenes en los que algunos niños de preescolar o primaria tienen una obsesión por lavarse las manos que incluso piden permiso a los profesores para seguirse aseando y esta forma de comportarse no les permite socializar en el aula. Otro es el trastorno dismórfico  corporal que se caracteriza por la preocupación obsesiva de un defecto físico percibido que recurren a procedimientos cosméticos o a la ejecución de ejercicios permanentes. Este último, a juicio de las psicólogas, se da generalmente en la pubertad o inmediatamente después.

 

Para las profesionales de la Universidad La Salle es común en bebés infantes o niños pequeños tengan miedo a separarse de los adultos más cercanos ya sean de los padres, inclusive las nanas y niñeras. “Cuando los niveles de ansiedad se van percibiendo en aumento expresados a través del miedo o ansiedad excesiva e inapropiada. Entonces hay que trabajar mucho para bajar los niveles de ansiedad”.

 

Lo que aconsejan las profesionales es realizar actividades como pintar, ejercicios de relajación como la respiración profunda y después de conversar con la familia porque puede estar pasando algo complejo y crítico que es necesario saber para ver qué es lo que está gatillando ese comportamiento como un divorcio o algo fuerte y por lo tanto una de las acciones que los niños reflejan esa ansiedad es, por ejemplo,  agarrarse de la pierna de la persona que lo está llevando a la escuela.

 

Después viene la ansiedad social que comienza en la adolescencia y es cuando los padres son muy importantes para los jóvenes y ellos no pueden desenvolverse solos en una reunión o participar en grupos. Les afecta su autoconfianza: de pronto tienen miedo a ir a reuniones, fiestas, hablar con desconocidos, incluso evitan hablar por teléfono y tienen miedo a las críticas de sus pares, a sentir vergüenza por miedo a que lo juzguen. Esto, para las psicólogas, repercute en la vida social y escolar de un estudiante, por ello, los estudiantes se quedan con las dudas en el aula que, indudablemente, afecta en el rendimiento académico.

 

“No se sabe con exactitud porque algunas personas desarrollan trastornos de ansiedad, pero se cree que hay algunos aspectos que lo hacen más probable, esto incluye la historia familiar, por ejemplo, en la que puede haber otros miembros dentro de la familia que presenten este trastorno o algunos síntomas de este trastorno y es más probable que el niño o el adolescente lo desarrollen también”.  

 

Otra posible causa puede ser tener una historia de experiencia adversa en la niñez. Estos son eventos difíciles y perturbadores que ocurren generalmente en edad temprana, pero pueden continuar durante el proceso de la adolescencia, incluso puede permanecer hasta la adultez, por ejemplo, se expresa en el maltrato doméstico físico psicológico, el bullying o algún tipo de negligencia que haya sufrido el niño. Estas experiencias tienen una mayor relación con la posibilidad de generar una ansiedad a largo plazo. Y también puede haber un historial de abuso de sustancias nocivas.

 

Los primeros síntomas de la ansiedad que hay que percibir, explican las profesionales, son signos y síntomas físicos que es necesario detectar en el aula o fuera de ella, como ser el hormigueo en el cuerpo sobre todo en las manos y en los pies, se aprecia los músculos están tensos, incluso puede provocar dolores de cabeza intensos, respiran más rápido que desemboca en un ataque de pánico porque hay una dificultad notoria en el pecho por el aceleramiento del ritmo cardíaco. Se puede entender mejor cuando se dice que hay mariposas en el estómago pero seguidas de nauseas y se siente mareado. En los niños y adolescentes también los cachetes se les pone de color rojo acompañados de la transpiración.

 

Mientras que los síntomas psicológicos son menos visibles como cuando estudia y llegado el momento de rendir el examen no responde nada ya que el ataque de pánico puede provocar que el adolescente se quede inmovilizad, o creer que están pendiente de él o lo están mirando, que puede generar, de pronto, que deje de hacer las cosas o insistir en experiencias negativas o piensan y piensan en la misma situación. También pueden estar irritados o no escuchar a nadie y la dificultad permanente para concentrarse que le dificulta hacer una tarea.

 

Las herramienta de ayuda que aconsejan las docentes de psicología para ayudar a controlar los altos niveles de ansiedad son: respirar profundamente y hablar con ellos para lograr calmarlos, de pronto centrarse en el aquí y en el ahora, que beban un vaso de agua, que entienda lo que le está pasando y cómo se siente.

“Cualquier persona que sufre de ansiedad debe ser motivado a aprender estrategias de autoayuda. Eso es un tema muy importante, tenemos que brindarle las estrategias para que puedas sobrellevar eso. El estar en un centro educativo, en un colegio, en una guardería o en una universidad es un espacio privilegiado para el desarrollo de habilidades cognitivas pero también de habilidades sociales Entonces tenemos que entender a la persona, niño o  adolescente como un todo. Para eso estamos nosotros los especialistas y ustedes los profesores, además de los papás para ayudar a que el niño pueda entender y pueda saber lo que le está pasando. Si dejamos pasar mucho tiempo se puede no realizar las estrategias adecuadas. No todas las estrategias sirven de igual manera a todas las personas y hay que saber qué estrategia se pueda desarrollar para ayudar al niño o al adolescente.

 

 Dentro de las estrategias se pueden incluir, por ejemplo, el practicar ejercicio regularmente, liberar las sensaciones que agobian,  reducir la cantidad de cafeína y azúcar, conversar con algún amigo o con algún mentor, escuchar música para sentirse mejor y relajarse, escribir un diario y dibujar. También se tiene que ayudar emocionalmente, utilizar algunas técnicas de distracción como el animar a un pensamiento positivo. Ahora es bien importante que cada docente, cada psicóloga, cada persona que esté dentro del aula o fuera del aula conozca a los adolescentes o  niños su historia y se los escucha y además se los observa, es más fácil ayudarlos.

 

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